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jueves, 14 de julio de 2011

68.75, andate, no es un placer tu visita.

jueves, 2 de junio de 2011

Escupo plegarias.

Me duelen los ojos, tengo la cara roja. Siento mucha presión en mis mejillas y mi garganta no da para más.
Tengo una obsesión con la comida.
No puedo dejar de pensar en ella, no puedo dejar de comer. No me puedo enfocar en otra cosa.
Basta! No quiero ser tan ansiosa, no quiero pensar qué más puedo comer. No. No quiero. Estoy cansada de pensar todo el tiempo en que tengo que comer. Quiero desaparecer. No me quiero pesar, tengo miedo, MIEDO. Basta. La última vez que me pesé fue hace casi tres semanas, y tengo muchísimo miedo. Tengo que bajar de peso, y ya. Basta. Estoy cansada de ir a la nutricionista y que me pese y pesar apenas gramos menos. ¡NO! ¿Por qué no me permito ser delgada? Es mi sueño, yo tengo que poder, pero la verdad es que no puedo.
Me quemé con un encendedor para marcar el comienzo de mi ayuno, y duró apenas unas horas.
Ayer tuve un mega atracón, y realmente fue mega.
Hoy quise empezar de nuevo, y… ya la cagué. Terminé intentando vomitar en el baño.
¿Para qué? Solo para lastimarme la garganta y no haber vomitado nada.
Me frustra. No puedo vomitar. Intenté miles de veces y no puedo, Y NO PUEDO! Quiero aprender a vomitar, y simplemente buscando la forma no la encuentro. Sí, puedo ayunar, pero cuando estropeo mi ayuno ¿qué? & no, la señorita no puede vomitar. Tanto dolor para nada.
Quiero dejar de tener este problema, me consume. Quiero parar, y si muero, morir feliz.
Quiero dejar de lado la comida, quiero tener mi peso ideal, ser sana, y que la comida sea solo eso… comida. Es el peor de los infiernos. Estoy muy desgastada… no sé cuanto más pueda resistir. No sé cuanto más pueda aguantar.
No soy la persona más feliz del planeta, pero tampoco soy la más infeliz.
No soy la persona más gorda del universo, pero no me acepto. Odio ser tan exigente conmigo misma, realmente lo odio. ¿Por qué no me contento? ¿Por qué soy tan mala conmigo misma? No gano nada, me hago más daño. ¿Por qué? Si me merezco más.
Quiero darme una oportunidad de cambiar, pero perdí la fé en mí misma. Sé que este mismo planteo me lo hice tantas veces, que ya no sé si estoy siendo irónica.
Quiero ser linda, delgada, atractiva, y estar feliz con mi cuerpo. Quiero tener más voluntad y poder cometer alguna puta meta. Nunca llegué a ninguna, y es por que no me tomo nada enserio. Basta, basta. No quiero ser yo. Quiero usar toda la ropa que tengo, quiero ser como los maniquíes, quiero ser como las modelos, quiero ser como las personas lindas, que son todas hermosamente delgadas, y son perfectas así. Quiero ser como todos, sin dejar de ser yo, quiero ser envidiable, sin esta puta grasa. Quiero ser perfecta. Quiero en el verano poder ponerme cualquier cosa sin tener que taparme, quiero ir por la playa y sentirme bien, no quiero ver personas con lindo cuerpo y sentirme avergonzada. Quiero que me vean y se sientan mal ellos, por no ser como yo. Por no tener mi cuerpo, mi andar.
Quiero dejar de sufrir, dejar de odiarme. Quiero tener auto estima. Quiero tener todo lo que siempre quise. Quiero tener un poco de puto respeto por mi, por mi cuerpo, por todo lo que soy. SOLO QUIERO AMARME, quiero disfrutarme, sentirme bien. Quiero explotar mis virtudes, quiero dejar de escuchar burlas.
Me duele en el alma recordar el día en que dije que era bailarina, y mi entorno se empezó a reir.
Claro, una bailarina gorda, es un lindo chiste. Para todos, menos para mí.
Es difícil mi postura. Mi tamaño me impide el sueño de mi vida. Claro, ella, la grandota.
Me odio, me odio por no poder ser putamente flaca, por impedirme a mi misma hacer lo que me hace feliz, lo que despierta mi pasión. Me odio, me odio porque mi cuerpo hace que todo se derrumbe, por que hace que todo sea peor.
Me odio por ser yo, me odio por así, me odio por ser.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Principio del fín.

 Esta es mi historia.
Soy... agria, soy extraña, mi mente es una caja de pandora, una mina de memorias sin fin, en su mayoría malos recuerdos, mi mente está llena de recuerdos inútiles, estúpidos.
Mis inseguridades me superan y me hacen vacilar, me hacen retroceder a tiempos inmemorables, y es poco de lo que ayudan, mis inseguridades me visten con telas de temor, con aires de miedo.
Mi cuerpo me desespera, me desvela, me engaña, me enfada, me miente, me hace hundir, mi cuerpo es mi mayor problema.
Mentira, mi cuerpo no es mi mayor problema. Mi mayor problema soy yo, mi mente es mi mayor problema...
No me entiendo, no lo hago.
Maldición, esto es más dificil de lo que esperaba. Se supone que abrí este puto blog para poder plantearme, motivarme, y entenderme más, pero ahora creo que no fué una buena idea.
Ese es uno de mis problemas, mis constantes cambios de pensar, de reaccionar, de meditar, de vivir.
Quizás sea solo una idea de mi misma que tengo, quizás sea solo eso, y estoy más que segura que solo es eso.
Mi peso es un problema para mi, ya que no me siento a gusto con mi cuerpo, es casi imposible tocar o ver mi estómago, y al más mínimo tacto me estremezco. Mi cuerpo pesa más que los números que se ven en la balanza, es una carga física y psicológica que me lleva al límite, agota todas mis fuerzas, se lleva lo que queda de mi felicidad. Hoy marcó 67.45 kg, 155 gramos menos que hace dos días. Y seguramente más, ya que me pesé vestida...
Mi lucha es esa, mi dilema es ese. ¿Qué hacer? ¿Qué carajos puedo hacer? Si soy una prisionera de mi cuerpo, y de mi mente, si no tiene remedio, si no me puedo escapar, no puedo huír, no puedo desvanecerme, no puedo parar de pensar. ¿Ayunar o desayunar? ¿Engañar o tragar? Mi mente está llena de preguntas de ese tipo, mi cabeza no para ni un puto minuto, siempre es tan constante que a veces termino exausta. Me canso. 
Estoy cansada de desvalorarme, de odiarme, de creer que soy menos que todos, cuando en verdad, soy perfecta siendo yo. Estoy harta de ser negativa, y siempre todo blanco o negro, cuando entre medio hay infinidad de colores. Estoy dispuesta a cambiar de mente, pero por dios, no quiero más tratar de recordar algún buen momento y solo recordar mierda. La vida no es así. Estoy dispuesta a cambiar, quiero cambiar, siempre lo quise, y espero que esto me ayude.

Sé que quiero cambiar: mi caracter de mierda, mi peso, y mi vida.
Respiro hondo, y afronto las decisiones que tomé.